Mascarillas: obligatorias por ley
Estimado Lector,
Las mascarillas, al menos hasta que termine el estado de alarma, ya son un complemento obligatorio en cualquier espacio público siempre y cuando no pueda asegurarse una distancia de seguridad de 2 metros entre personas.
El problema, sin duda, es que su vida útil es muy limitada, lo que obliga a utilizar una cantidad nada desdeñable de ellas en nuestro día a día.
Eso es un gasto extra que, lamentablemente, en estos momentos no todo el mundo puede asumir. Se calcula que una familia media con dos niños y cuyos miembros utilicen solo una por día, se dejará cerca de 100 euros al mes. Y en caso de necesitar un modelo FFP2, si se tiene un problema previo de salud, el gasto como mínimo se duplicaría.
Por no hablar de los problemas ecológicos que plantea el que millones de personas estén desechando mascarillas constantemente…
Por eso hoy quiero reenviarle un texto que se publicó en Tener S@lud hace apenas unas semanas y en el que se daban prácticos consejos y pautas para elaborar una mascarilla doméstica fácilmente (ideal para las personas que no presentan síntomas).
En él encontrará indicaciones fáciles de seguir para confeccionarlas, sabrá cuáles son los mejores materiales… y también conocerá las indicaciones de las autoridades sanitarias que recomiendan su uso. Y es que, en Estados Unidos, por ejemplo, se plantean como una alternativa muy útil defendida incluso por las instituciones oficiales.
No le entretengo más. Le dejo a continuación el texto sobre las mascarillas que puede hacer usted mismo en casa.
Confeccione su mascarilla segura en casa en 6 pasos
Estimado Lector,Por fin ha llegado el momento que esperábamos desde hace tantas semanas. El desconfinamiento da sus primeros pasos y podemos empezar a dar algún que otro paseo.
Aun así, muchas personas están preocupadas ante las perspectivas que plantean los próximos meses: distanciamiento social, aforos reducidos, vitrinas protectoras en los establecimientos públicos, el uso constante de mascarillas y guantes…
Reconozco que por este último punto es normal cierta preocupación: las idas y venidas de las autoridades sanitarias acerca de las mascarillas han sido constantes y encima, a la luz de las últimas recomendaciones, en muchos lugares resulta del todo imposible encontrarlas a la venta.
En algunos ayuntamientos pequeños y con poca incidencia de la Covid-19 se han repartido protecciones de este tipo entre los vecinos. Sin embargo, por lo general conseguirlas levanta más de un dolor de cabeza, con infinitas listas de espera en las farmacias.
Asimismo, si trata de comprarlas por internet, puede encontrarse con unos precios por las nubes y un tiempo de entrega de varias semanas.
Y lo que es peor: no dejan de ser protecciones, en la mayoría de los casos, con una vida útil muy limitada (por lo general, independientemente de su capacidad de filtración, son efectivas durante un máximo de 8 horas, y superar ese límite podría implicar un riesgo mayor incluso que no llevar nada). Es decir, que son difíciles de conseguir, caras y apenas reutilizables.
¿Cuál es la alternativa, entonces?
Está claro: que usted mismo se fabrique sus propias mascarillas en casa.
Buenas razones para hacerse una mascarilla doméstica
Es posible que a estas alturas ya haya leído mil y una razones de por qué debe o no debe confeccionarse usted mismo una mascarilla en casa.Se lo diré claramente: una mascarilla casera, incluso hecha con la mejor tela y siguiendo las mejores recomendaciones, no protege igual que una mascarilla profesional de alta filtración. Ahora bien, siempre será mejor que ir sin nada, completamente desprotegido frente al virus, tal y como reconocen diversas autoridades sanitarias, entre ellas la American Lung Association (la Asociación Americana del Pulmón).
Y es que desde luego pueden ayudar a bloquear las partículas más grandes de saliva que todos expulsamos al hablar, al toser y al estornudar.
Además, hay muchas formas de hacerlas seguras (más adelante le diré cómo), algunas de ellas avaladas incluso por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades del Gobierno de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés).
Pero es que hay otra razón de peso: muchos expertos recomiendan usar mascarillas en cada una de las salidas a la calle, especialmente al supermercado o a la farmacia (donde es más difícil mantener la distancia de seguridad en todo momento).
Piense en la cantidad de mascarillas que necesitarían usted y su familia al cabo de un mes. Y ahora en la cantidad que necesitarían ustedes, sus amigos y vecinos y todas sus familias juntas.
Si no hay suficientes para todo el mundo, lo más sensato sería reservarlas para quienes más las necesitan: los profesionales sanitarios, esos a los que miles de personas salen a aplaudir cada tarde a las 8 y cuya exposición al virus nada tiene que ver con la de una persona que va a la tienda una o dos veces a la semana y mantiene las distancias y medidas de seguridad básicas. (1)
Es por eso por lo que cada vez más expertos, incluidas autoridades sanitarias de renombre como las dos ya citadas, animan a la población a utilizar sus propias mascarillas domésticas como una alternativa para evitar la propagación de la enfermedad y protegerse al mismo tiempo.
Es decir, que ahora mismo confeccionar y usar nuestra propia mascarilla es además una medida de responsabilidad social.
Confeccione su mascarilla segura en casa en 6 pasos
Estimado Lector,Por fin ha llegado el momento que esperábamos desde hace tantas semanas. El desconfinamiento da sus primeros pasos y podemos empezar a dar algún que otro paseo.
Aun así, muchas personas están preocupadas ante las perspectivas que plantean los próximos meses: distanciamiento social, aforos reducidos, vitrinas protectoras en los establecimientos públicos, el uso constante de mascarillas y guantes…
Reconozco que por este último punto es normal cierta preocupación: las idas y venidas de las autoridades sanitarias acerca de las mascarillas han sido constantes y encima, a la luz de las últimas recomendaciones, en muchos lugares resulta del todo imposible encontrarlas a la venta.
En algunos ayuntamientos pequeños y con poca incidencia de la Covid-19 se han repartido protecciones de este tipo entre los vecinos. Sin embargo, por lo general conseguirlas levanta más de un dolor de cabeza, con infinitas listas de espera en las farmacias.
Asimismo, si trata de comprarlas por internet, puede encontrarse con unos precios por las nubes y un tiempo de entrega de varias semanas.
Y lo que es peor: no dejan de ser protecciones, en la mayoría de los casos, con una vida útil muy limitada (por lo general, independientemente de su capacidad de filtración, son efectivas durante un máximo de 8 horas, y superar ese límite podría implicar un riesgo mayor incluso que no llevar nada). Es decir, que son difíciles de conseguir, caras y apenas reutilizables.
¿Cuál es la alternativa, entonces?
Está claro: que usted mismo se fabrique sus propias mascarillas en casa.
Buenas razones para hacerse una mascarilla doméstica
Es posible que a estas alturas ya haya leído mil y una razones de por qué debe o no debe confeccionarse usted mismo una mascarilla en casa.Se lo diré claramente: una mascarilla casera, incluso hecha con la mejor tela y siguiendo las mejores recomendaciones, no protege igual que una mascarilla profesional de alta filtración. Ahora bien, siempre será mejor que ir sin nada, completamente desprotegido frente al virus, tal y como reconocen diversas autoridades sanitarias, entre ellas la American Lung Association (la Asociación Americana del Pulmón).
Y es que desde luego pueden ayudar a bloquear las partículas más grandes de saliva que todos expulsamos al hablar, al toser y al estornudar.
Además, hay muchas formas de hacerlas seguras (más adelante le diré cómo), algunas de ellas avaladas incluso por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades del Gobierno de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés).
Pero es que hay otra razón de peso: muchos expertos recomiendan usar mascarillas en cada una de las salidas a la calle, especialmente al supermercado o a la farmacia (donde es más difícil mantener la distancia de seguridad en todo momento).
Piense en la cantidad de mascarillas que necesitarían usted y su familia al cabo de un mes. Y ahora en la cantidad que necesitarían ustedes, sus amigos y vecinos y todas sus familias juntas.
Si no hay suficientes para todo el mundo, lo más sensato sería reservarlas para quienes más las necesitan: los profesionales sanitarios, esos a los que miles de personas salen a aplaudir cada tarde a las 8 y cuya exposición al virus nada tiene que ver con la de una persona que va a la tienda una o dos veces a la semana y mantiene las distancias y medidas de seguridad básicas. (1)
Es por eso por lo que cada vez más expertos, incluidas autoridades sanitarias de renombre como las dos ya citadas, animan a la población a utilizar sus propias mascarillas domésticas como una alternativa para evitar la propagación de la enfermedad y protegerse al mismo tiempo.
Es decir, que ahora mismo confeccionar y usar nuestra propia mascarilla es además una medida de responsabilidad social.
¡A su salud!
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